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En muchos procesos de laboratorio se generan gases: desde reacciones ácido-base que liberan CO₂, hasta síntesis orgánicas que desprenden vapores o procedimientos donde se requiere desplazar el aire de un sistema. En estos casos, disponer de un sistema para recoger, conducir o retener gases es fundamental para trabajar con seguridad, evitar emisiones no controladas y, cuando corresponde, permitir análisis posteriores.

Los colectores de gases de laboratorio abarcan diferentes dispositivos y montajes cuyo objetivo es capturar un gas producido en una reacción o transferirlo a un recipiente de almacenamiento. Dependiendo del tipo de gas, del volumen y de la finalidad (almacenamiento, medición, lavado, secado o simple conducción), el laboratorio puede utilizar métodos clásicos como el desplazamiento de agua, colectores mediante bolsas, recipientes rígidos, trampas o sistemas de lavado.

En este artículo explicamos qué es un colector de gases, los tipos más usados en laboratorio, su principio de funcionamiento, aplicaciones típicas y recomendaciones de seguridad.

Qué es un colector de gases

Un colector de gases es un sistema (o conjunto de piezas) destinado a:

  • Capturar un gas producido durante una reacción

  • Evitar que se libere directamente al ambiente

  • Conducirlo hacia un recipiente de almacenamiento o análisis

  • Tratarlo (lavarlo o secarlo) antes de almacenarlo o medirlo

En la práctica, “colector de gases” puede referirse tanto a un dispositivo específico (por ejemplo, un colector o una bolsa de muestreo) como a un montaje de laboratorio formado por matraz generador, tubuladuras, trampas y recipientes de recolección.

Para qué sirven los colectores de gases en el laboratorio

Los colectores de gases se utilizan cuando se necesita:

  • Recoger gases generados en reacciones químicas

  • Medir el volumen de gas producido

  • Evitar exposición a gases irritantes o tóxicos

  • Conducir el gas a un sistema de lavado o neutralización

  • Preparar atmósferas específicas (por ejemplo, desplazar oxígeno con gas inerte)

  • Tomar muestras para análisis (control ambiental o procesos)

En laboratorios de química analítica y síntesis son habituales para controlar subproductos gaseosos. En microbiología y bioquímica pueden aparecer en fermentaciones o procesos de desgasificación.

Principios de recolección de gases

La elección del método depende de propiedades del gas:

  • Solubilidad en agua

  • Reactividad (si reacciona con agua o con el aire)

  • Densidad relativa (más pesado o más ligero que el aire)

  • Necesidad de gas seco o húmedo

  • Volumen requerido y pureza

Los métodos más comunes se basan en:

  • Desplazamiento de agua

  • Desplazamiento de aire

  • Captura en recipientes cerrados o bolsas

  • Conducción a través de trampas de lavado/secado

Tipos de colectores de gases de laboratorio

Recolección por desplazamiento de agua

Es uno de los métodos clásicos. Consiste en:

  • Llenar un recipiente graduado o una probeta con agua

  • Invertirlo dentro de una cubeta con agua

  • Conducir el gas al interior mediante un tubo

  • El gas desplaza el agua y queda atrapado en la parte superior

Se usa cuando el gas es poco soluble en agua y no reacciona con ella. Es útil para medir volumen aproximado.

Recolección por desplazamiento de aire

Se emplea cuando el gas no es adecuado para desplazamiento de agua o cuando se requiere evitar humedad.

Hay dos variantes típicas:

  • Gas más pesado que el aire: se introduce en la parte inferior del recipiente y desplaza el aire hacia arriba

  • Gas más ligero que el aire: se introduce por la parte superior y desplaza el aire hacia abajo

Este método requiere considerar el comportamiento del gas y la estabilidad del montaje.

Colectores con bolsas o recipientes flexibles

En muestreos y trabajos de campo se usan bolsas o dispositivos flexibles para captar gases sin necesidad de columnas de agua. Son útiles cuando se requiere transportar la muestra o conectarla a instrumentos analíticos.

Sistemas con lavado y secado (líneas con trampas)

Cuando el gas generado contiene impurezas (por ejemplo, vapores ácidos o humedad), se suele conducir a través de:

  • Frascos lavadores de gases para absorción/neutralización

  • Trampas secantes para eliminar humedad

  • Válvulas de retención para evitar reflujo

En montajes más completos, el colector es parte de una línea de gas donde el tratamiento es previo al almacenamiento o medición.

Componentes habituales de un montaje de recolección

Un sistema típico puede incluir:

  • Matraz generador (donde se produce el gas)

  • Tapón o adaptador con salida de gas

  • Tubo de conexión (manguera o vidrio)

  • Trampa de seguridad (para evitar retorno de líquido)

  • Frasco lavador o secante (si se requiere tratamiento)

  • Recipiente colector (probeta invertida, bolsa, botella o cámara)

En función del gas, se prioriza la estanqueidad de las uniones y la compatibilidad química de materiales.

Procedimiento general de uso

Un procedimiento básico para recolección en laboratorio incluye:

  1. Preparar el montaje y verificar estanqueidad.

  2. Definir el método (agua, aire, bolsa o sistema con trampas).

  3. Iniciar la reacción de generación de gas de forma controlada.

  4. Conducir el gas al colector manteniendo un flujo estable.

  5. Registrar el volumen si se trabaja con recipientes graduados.

  6. Finalizar la reacción y purgar de forma segura.

  7. Neutralizar o tratar el gas residual si corresponde.

  8. Limpiar el sistema según protocolo.

Recomendaciones de seguridad

La recolección de gases puede ser un proceso de riesgo si no se controla bien. Recomendaciones clave:

  • Trabajar en campana extractora si hay riesgo de gases tóxicos o irritantes.

  • Evitar presión excesiva en sistemas cerrados.

  • Usar trampas para prevenir retorno de agua o reactivos.

  • No utilizar desplazamiento de agua con gases muy solubles o reactivos.

  • Identificar el gas y sus peligros antes de recolectarlo.

  • Usar EPI: gafas, guantes y protección adecuada según sustancia.

Errores comunes y cómo evitarlos

  • Fugas en conexiones: verificar juntas y tubuladuras.

  • Reflujo de agua hacia el sistema: instalar trampa.

  • Lecturas incorrectas de volumen: evitar burbujas y mantener recipientes nivelados.

  • Gas contaminado por humedad: usar secado si se requiere gas seco.

  • Recolección inadecuada por solubilidad: elegir método apropiado.

Conclusión

Los colectores de gases de laboratorio son herramientas esenciales para capturar, tratar o medir gases generados durante procedimientos experimentales. Elegir el método adecuado —desplazamiento de agua, desplazamiento de aire, bolsas o sistemas con trampas— depende de las propiedades del gas y del objetivo de la recolección.

Un montaje correcto, con control del flujo y medidas de seguridad, permite trabajar con mayor fiabilidad, proteger al personal y mejorar la calidad del análisis o del proceso.

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